Mezcla
En química, una mezcla es un material compuesto por dos o más componentes unidos físicamente, pero no químicamente. Esto último significa que no se produce entre ellos ninguna reacción química. Por eso, que cada componente mantiene su identidad y sus propiedades químicas, incluso en el caso en que no podamos distinguir un componente del otro.
Los componentes o fases de una mezcla se hallan unidos mecánica o físicamente. Por eso, a menudo se ven alteradas sus propiedades físicas, como el punto de ebullición.
Sin embargo, al no producirse cambios químicos permanentes, es posible emplear mecanismos físicos de separación para extraer cada uno de los componentes de una mezcla. Dichos mecanismos físicos suelen ser térmicos (cuando involucran calor) o mecánicos (cuando involucran el desplazamiento o el movimiento).
Las mezclas son formas mixtas de la materia
sumamente frecuentes en la vida cotidiana, y muchos de los materiales
que usamos son fruto de un procedimiento de mezclado o mixtura. Los componentes de una mezcla pueden hallarse en distinto estado de agregación, ya sean sólidos, líquidos, gaseosos o plasmas, así como combinaciones entre ellos.
Tipos de mezclas
Las mezclas se clasifican atendiendo a qué tan factible sea identificar a simple vista sus distintos componentes.
Las mezclas homogéneas: son aquellas en que los componentes no pueden distinguirse. Se conocen también como soluciones, y se conforman por un solvente y uno o varios solutos, siendo que los últimos “desaparecen” en el primero. Y como hemos dicho, las fases son imposibles de identificar a simple vista.
Las mezclas heterogéneas: son aquellas en que los componentes pueden distinguirse con facilidad, debido a que poseen una composición no uniforme, o sea, sus fases se integran de manera desigual e irregular, y por eso es posible distinguir sus fases con relativa facilidad. Dependiendo del tamaño de las fases, podemos hablar de dos tipos de mezclas heterogéneas:
- Mezclas gruesas o dispersiones gruesas: en las que el tamaño de las partículas es apreciable a simple vista.
- Suspensiones o coloides: en las que una fase es normalmente fluida (gaseosa o líquida) y la otra se dispersa en ella en partículas mínimas (generalmente sólidas).
Ejemplos de mezclas homogéneas
A continuación, presentamos algunos ejemplos de mezclas homogéneas:
- El aire: el gas común que respiramos a diario, es una mezcla de sustancias puras gaseosas, como oxígeno, nitrógeno y argón, entre otras más, que son imposibles de percibir a simple vista, y que en conjunto suelen ser inodoras.
- Las bebidas alcohólicas: como los cócteles, consisten en dos o más líquidos (o incluso sólidos) mezclados hasta adquirir una apariencia uniforme, y aunque podamos saborear sus integrantes, no podríamos señalarlos a simple vista.
- El agua con azúcar: que solemos darle a las personas que se descompensan, es una dilución de un sólido (azúcar) en un líquido (agua), al punto tal de que no puede apreciarse la diferencia.
- Las aleaciones metálicas: como el acero inoxidable del que están hechos algunos cuchillos, se obtiene mezclando el hierro con carbono y otros componentes metálicos, para que la mezcla adquiera la suma de sus propiedades. Para ello se los debe fundir hasta el estado líquido, luego mezclarlos y dejarlos solidificar.
- Las amalgamas: tal y como las usaba antiguamente el dentista, solían ser una mezcla de mercurio y algún otro metal, convertidos en una pasta uniforme y maleable, que luego endurecía al solidificar.
- La espuma de afeitar: es una mezcla de agua, jabones, glicerina y mentol, a menudo acompañada de gases (si viene en spray).
- La sangre: es también una mezcla homogénea de un número inmenso de compuestos líquidos, sólidos y gaseosos, que apreciamos simplemente como un líquido rojo más o menos espeso.
Ejemplos de mezclas heterogéneas
Estos son algunos ejemplos de mezclas heterogéneas:
- Los aerosoles: como los desodorantes o la pintura en spray, se componen de una mezcla de líquido y gas, que son eyectados del envase al mismo tiempo, pero que luego el gas se dispersa y el líquido queda sobre la superficie rociada. Se trata de una mezcla coloidal.
- La grava o gravilla: mezcla de dos o más tipos de piedra en pedazos pequeños, que pueden distinguirse a simple vista. Es, obviamente, una dispersión gruesa.
- Una ensalada: es otro perfecto ejemplo de dispersión gruesa, ya que podemos apreciar cada uno de sus componentes a simple vista, pero funcionan todos en conjunto: vegetales, aceite, frutos, a veces carnes, etc.
- El agua y aceite: es también un ejemplo de mezcla heterogénea en la que podemos identificar ambas fases, aunque en este caso se trata de una suspensión líquido-líquido.
- Algunos medicamentos: en cuyos empaques se nos sugiere que los agitemos antes de usar, son casos de suspensiones en las que el sólido se precipita al fondo con el tiempo, y por eso debemos agitarlo para que vuelva a disolverse, haciéndose temporalmente inapreciable la distinción entre uno y otro.












