Estados de la materia
Los estados de la materia son las distintas fases o estados de agregación en los que puede encontrarse la materia conocida, sean sustancias puras o sean mezclas, dependiendo del tipo y la intensidad de las fuerzas de unión que existan entre sus partículas (átomos, moléculas, iones).
Los estados de la materia comúnmente conocidos son tres: sólido, líquido y gaseoso, aunque también existen otros menos frecuentes como el plasmático y otras formas que no se producen en nuestro entorno naturalmente, como los condensados fermiónicos. Cada uno de estos estados posee características físicas distintas, como volumen, fluidez, resistencia, viscosidad, etc.
Similarmente, puede transformarse la materia de un estado a otro diferente, alterando las condiciones de temperatura y presión a las que se encuentra; pero las propiedades químicas de sus componentes seguirán siendo las mismas. Por ejemplo, podemos hervir agua para hacerla pasar de estado líquido a gaseoso, pero el vapor resultante seguirá estando compuesto por moléculas de hidrógeno y oxígeno.
Estado sólido
La materia en estado sólido tiene sus partículas muy juntas, unidas por fuerzas de atracción de gran magnitud. Es por ello que se comportan como un cuerpo único, dotado de gran cohesión, densidad, forma constante, resistencia a la fragmentación y memoria de forma, es decir, tienden a permanecer iguales.
Estado líquido
Las partículas de los líquidos siguen estando unidas por fuerzas de atracción, pero mucho más débiles y menos ordenadas que en el caso de los sólidos. Por eso, los líquidos no tienen una forma fija y estable, ni presentan tanta cohesión y resistencia, de hecho, los líquidos adquieren la forma del envase que los contenga, tienen una gran fluidez (pueden introducirse por espacios pequeños) y una tensión superficial que hace que se adhieran a los objetos.
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| Océano |
Estado gaseoso
En el caso de los gases, las partículas se encuentran en un estado de dispersión y de alejamiento, tal que apenas logran mantenerse juntas del todo. La fuerza de atracción entre ellas es tan débil que se encuentran en un estado desordenado, que responde muy poco a la gravedad y ocupan un volumen mucho mayor que los líquidos y los sólidos, por lo que un gas tenderá a expandirse hasta ocupar la totalidad del espacio en el que se lo contenga.




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